Buenos Aires, 16 junio (NA) — La astrónoma argentina Amina Helmi fue distinguida con el Premio Kavli de Astrofísica 2026, uno de los galardones más prestigiosos del mundo en esa disciplina.
Oriunda de Bahía Blanca y formada en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), las investigaciones de Helmi revolucionaron la astronomía al demostrar que la Vía Láctea no siempre fue tan tranquila y ordenada como puede observarse en la actualidad, sino que se formó y creció a través de colisiones y fusiones con galaxias más pequeñas que ocurrieron hace miles de millones de años.
La Academia Noruega de Ciencias y Letras anunció el reconocimiento para esta científica de 56 años, quien actualmente se desempeña como profesora e investigadora en la Universidad de Groningen, Países Bajos.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, el galardón es compartido con los astrónomos Vasily Belokurov (Rusia) y Rodrigo Ibata (Inglaterra) y les fue otorgado por descubrir la evidencia fósil que prueba que la Vía Láctea se construyó a través de una “acreción jerárquica”, es decir, absorbiendo estructuras menores.
Los tres galardonados recibirán la distinción en septiembre durante una ceremonia oficial en Oslo, Noruega.
CORRIENTES DE HELMI
El primer gran hallazgo de Helmi fue en 1999, cuando durante su doctorado detectó un grupo de estrellas cercanas al Sol que se movían de manera diferente al resto.
Dichas estrellas eran los restos de una galaxia que había sido absorbida por la Vía Láctea miles de millones de años atrás. Estel trabajo marcó un antes y un después en la astronomía moderna.
Con el paso de los años, la comunidad científica bautizó esos rastros estelares como las “corrientes de Helmi”, en reconocimiento a la astrónoma argentina.
LA GRAN COLISIÓN DE LA VÍA LÁCTEA
A partir de los datos obtenidos por el satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea, Helmi logró identificar la última gran fusión que experimentó la Vía Láctea.
La investigación reveló que hace unos 10.000 millones de años nuestra galaxia chocó y absorbió a otra. Ese descubrimiento resolvió una de las principales dudas de los astrónomos sobre el origen de la Vía Láctea.
Según explicó Helmi, después de aquella enorme colisión no ocurrieron fusiones de gran magnitud, y la galaxia tuvo tiempo suficiente para estabilizarse y adquirir la forma ordenada que observamos hoy.
Agencia NA






